Citroën C5 Aircross: SUV de extremo confort

Exteriormente cuenta con una agresiva silueta de coupé, sumado a la utilidad y dinámica de un cuatro puertas, tamaño compacto y motores de alto rendimiento han configurado en el mercado premium casi un sub segmento de modelos que suman en emociones, con atractivos diseños, pero curiosamente dirigidos a los nuevos consumidores: millenials y generación Z. En este

Aunque parte de sus modelos más recordados son compactos (con el legendario 2CV o Citroneta, ya es suficiente), en la marca francesa, también han puesto autos grandes con éxito en el mercado: desde los clásicos Tracto Avant (1934), y el icónico DS (1955), hasta el exitoso en Chile Zxara Picasso, un familiar bien apreciado en nuestro mercado, en los últimos tiempos se enfocaron en modelos compactos. Para los aficionados a la marca con familia numerosa, un problema. Que ya tiene solución.

Se trata del Citroën C5 Aircross, un bien equilibrado modelo mediano en rigor, pero que se coloca como el tope de gama de la marca entre sus SUV. Un interesante modelo que lleva varias lecciones aprendidas de sus exitosos modelos de baja cilindrada a un formato grande, muy proporcionado, y que aprovecha tecnologías ya probadas en líneas como C3 y C4 Cactus.

Este modelo lleva al formato grande varias de los atributos que han bien posicionado a sus compañeros de portafolio: cuenta con un diseño que si bien, muy bien proporcionado, no deja el lado juguetón de Citroën, con los reconocibles airbumps en los bajos laterales, un divertido parachoques que le da una estética propia del mundo deportivo, todo complementado con una parrilla amplia en lo horizontales, (que parece sonreír), y unos grupos ópticos de última moda. Rasgados. Bien elegido conjunto, atractivo para salir de cierta monotonía del segmento en algunos orígenes.

Su interior es divertido, intuitivo y confortable. Buen espacio interior y prácticos espacios, además de la modularidad de sus asientos, le suman versatilidad. Su paquete tecnológico no es menos atractivo, con una excelente interfaz para smartphones (el Apple Car Play ya viene con Waze y Google Maps), además de una buen pantalla táctil y cuadro de instrumentos digitales, que permiten cambiar de visual (podemos elegir entre navegador, cuadros informativos o prioridad en los parámetros de funcionamiento. Útil, atractivo y muy entretenido.

La carta de la comodidad

Cuando el C5 Aircross comienza a parecer un buen SUV, muestra sus verdaderas cartas: las motorizaciones y la comodidad, juntas, hacen que el C5 Aircross sea un auto muy grato de conducir: amigable sin transar en dinamismo; seguro y estable, sin dejar de ser entretenido. Equilibrado.

Pero llegar al equilibrio no es fácil, porque cuenta con motorizaciones eficientes, pero no por eso menos poderosas: en formato gasolina ofrece el motor PureTech 1.6 Turbo con 165 caballos y 240 Nm de torque. Trabaja en conjunto con una caja automática de seis velocidades. Un 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y 219 km/h de velocidad punta no están nada mal para un SUV familiar.  

También probamos el motor diésel BlueHDI 180, un motor de dos litros para 176 caballos y 400 Nm que le darán más brío al viaje familiar, sobre todo a una sofisticada transmisión automática de 8 velocidad, que suma en suavidad y también diversión tras el volante.

La apuesta se complementa con lo más avanzado en suspensiones de Citroën (un especialista histórico del área), y un nivel de confort al andar, pero también de precisión en conducción, que generan sonrisas al pasar curvas y sentir una dinámica bien estudiada, que cumple tanto con la comodidad como con la precisión.

Un SUV para considerar si el diseño, el confort o el espacio son prioritarios, con buen manejo y motores que sin exagerar cumplen sin problema, tanto en carretera como fuera de ella, hacen del C5 Aircross un producto atractivo. El desafío reside en cómo llevar a un público ya acostumbrado a otras marcas en este segmento, a disfrutar sus cualidades, que pocas no son.

 

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